Urbanization

Debate sobre el cinturón verde urbano: ¿cuánta naturaleza necesita una ciudad?

En una época de alta densidad de urbanización, el cinturón verde urbano ha adquirido un nuevo significado. Esto es particularmente cierto en el caso de Londres, donde la escasez de viviendas ha provocado un acalorado debate sobre la conveniencia de reconvertir parte de su cinturón verde, que presenta algunas zonas muy deterioradas, para construir nuevas viviendas con el fin de aliviar la crisis de vivienda.

Al mismo tiempo, ciudades como Estocolmo o Seúl siguen expandiendo el desarrollo de sus cinturones verdes. ¿Para qué sirven estos anillos verdes concéntricos? ¿Es hora de reducir el cinturón verde o de agrandarlo un poco? URBAN HUB analiza los diferentes aspectos y el debate.

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Nuestras ciudades, nuestro futuro - La urbanización, una tendencia que no da síntomas de agotamiento, cambiará de forma significativa la forma en que vivimos, trabajamos e interaccionamos en nuestras comunidades.
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Creado el 11.12.2017

El crecimiento del cinturón verde urbano

Las referencias a los cinturones verdes urbanos se remontan varios siglos. Por ejemplo, un decreto promulgado en la ciudad de Medina en el siglo VII prohibía la tala de árboles en un radio de 19 kilómetros alrededor de la ciudad. En 1580, la reina Isabel I de Inglaterra prohibió construir en un radio de casi 5 kilómetros alrededor de la ciudad de Londres para tratar de detener la propagación de la peste. Más tarde, durante la Ilustración de mediados del siglo XIX, Europa apostó por la apertura de los estrechos centros históricos con amplios bulevares verdes.

Ciudades como Viena reemplazaron los anillos de las fortificaciones de la ciudad por edificios más lujosos situados de forma atractiva entre parques. Estas nuevas zonas verdes simbolizaron una época que fomentó las actividades de ocio urbano al aire libre en un nuevo tipo de ciudad y de sociedad.

En Inglaterra, los avances fueron más allá. Los parques ondulantes como refugios recreativos ya habían caracterizado a las ciudades victorianas. No obstante, fue en los años veinte cuando apareció por primera vez el término “cinturón verde” en relación con la creación de una zona de separación entre las áreas comerciales y las residenciales. Los cinturones verdes también tenían como finalidad fomentar el uso eficiente del suelo y evitar la expansión urbana desordenada.

Este vídeo de la London School of Economics ofrece una visión general de la historia del cinturón verde de Londres y del debate al respecto. En el vídeo se apuesta por la construcción nueva limitada, pero también se muestra el deseo de proteger el cinturón verde para las generaciones futuras.

 

Londres: zona cero del debate sobre la planificación urbana

En los años treinta, Londres pasó de la teoría a la práctica y fue pionera en lo que se refiere al cinturón verde urbano moderno. Actualmente comprende 516 000 hectáreas y es el centro de un intenso debate nacional de interés mundial. El debate gira, principalmente, en torno a la cuestión de la vivienda. Londres tiene un elevado número de terrenos no urbanizados en su enorme cinturón verde, pero al mismo tiempo sufre una gran escasez de viviendas asequibles. Los conservacionistas y los tradicionalistas ven el cinturón verde como parte del patrimonio natural y cultural de Inglaterra, que debe ser salvado a toda costa. Sostienen que los cinturones verdes nunca fueron creados como bancos de suelo para que algún día pudieran ser utilizados.

Los defensores del cambio sostienen que aferrarse a las viejas ideas del cinturón verde ahoga el crecimiento y alimenta la inflación del precio de la vivienda. Mencionan ciudades que no tienen un cinturón verde equivalente pero que, pese a eso, consiguen incorporar mucha naturaleza. También argumentan que los cinturones verdes no acaban de funcionar, ya que la gente simplemente construye viviendas al otro lado del cinturón verde, lo que conlleva desplazamientos más largos y demandas adicionales de infraestructuras viales y ferroviarias.

Los conservacionistas se defienden diciendo que existen innumerables lugares urbanos abandonados que ya están disponibles para la reurbanización y para la construcción de viviendas de alta densidad. También sugieren que otras zonas urbanas menos populares se beneficiarían (y aliviarían algo la presión sobre la vivienda en Londres) con políticas gubernamentales e incentivos que llevaran a la gente allí.

El cinturón verde urbano no es un obstáculo

El término medio parece la solución más probable. Nadie quiere impedir que una población urbana en crecimiento acceda a vivienda asequible, pero tampoco hay nadie que quiera vivir en una ciudad que sea sólo de hormigón y de acero. Por ejemplo, los diseños de ciudades creadas desde cero siempre incluyen parques y espacios comunitarios abiertos. Parece improbable que las ciudades actuales realmente deseen dar un paso atrás. Las ventajas de los cinturones verdes no son simplemente estéticas o culturales. Los cinturones verdes urbanos son los pulmones de los centros urbanos, y actúan como esponjas que absorben el dióxido de carbono y como fuentes de aire respirable. En las ciudades costeras pueden ayudar a reducir la erosión y los riesgos de inundaciones, estabilizando el suelo y ralentizando la escorrentía. También ofrecen refugio para la vida silvestre urbana y protegen la biodiversidad al tiempo que proporcionan a los residentes urbanos un fácil acceso a la naturaleza.

Tal vez una parte del cinturón verde de Londres acabe reconvirtiéndose para albergar viviendas. No obstante, el interés en la reurbanización de solares abandonados también va en aumento. Paradójicamente, en otros lugares de Reino Unido, parte de esa reurbanización está creando nuevas fuentes de espacios verdes urbanos. Instalaciones abandonadas, como un complejo deportivo en desuso en Ewell (Surrey), ahora se han convertido en reservas naturales, y este es sólo uno de los 48 proyectos llevados a cabo desde 2009.

Cinturones verdes de todo el mundo alrededor de los centros urbanos

Entonces, ¿cómo gestionan otras ciudades los cinturones verdes y el crecimiento de la población? ¿Están cerrando parques o han encontrado nuevas formas de satisfacer mejor las diferentes necesidades?

En el sur de Ontario, la Golden Horseshoe, que podríamos traducir como “herradura dorada”, es un área protegida que abarca tierras de cultivo, espacios verdes y humedales alrededor del área metropolitana de Toronto, una de las regiones de más rápido crecimiento de Canadá.

Ottawa, también en Canadá, tiene su propio cinturón verde de 203,5 kilómetros cuadrados, creado en los años cincuenta para prevenir la expansión urbana desordenada. Si bien las promociones de viviendas se han extendido más allá de sus fronteras, el lazo verde y rural que rodea Ottawa está considerado como muy beneficioso para la ciudad.

En Adelaida (Australia), los parques rodean completamente el distrito central de negocios. Los parques formaban parte de los planos originales de la ciudad, que se remontan a 1837, y ahora son patrimonio nacional.

Seúl (Corea del Sur) creó su política de cinturón verde siguiendo el ejemplo de Inglaterra. El gobierno controla estrictamente la construcción de viviendas en el cinturón verde. Aunque esto se ha traducido en una inflación de la vivienda, la gente todavía apoya el concepto, aduciendo los muchos beneficios recreativos y medioambientales que aporta.

Estocolmo utiliza cuñas verdes para conseguir un cinturón verde virtual.

Si no existe un cinturón verde, ¿entonces qué?

En vez de un cinturón verde, ¿qué tal una cuña verde? Una cuña verde es un espacio de suelo verde que se extiende hacia el centro urbano partiendo de los límites de la ciudad. Ciudades como Estocolmo han descubierto que esta estrategia les permite expandirse hacia el exterior al tiempo que conservan zonas de parques recreativos y áreas silvestres.

Otras ciudades han combinado la idea del cinturón verde con el redescubrimiento de su geografía y las leyes de la naturaleza. Dallas (Texas) recuperó su cuenca fluvial, creando zonas de parques que también protegen la ciudad de las inundaciones. Y un nuevo proyecto en China está transformando la idea del jardín de azotea en un cinturón verde vertical. La idea es construir una “ciudad bosque” completa, con árboles plantados en cada planta de cada edificio alto.

La base conceptual del pensamiento sobre el cinturón verde también está evolucionando. Wangari Maathai, ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2004, lanzó un programa comunitario de plantación de árboles en Kenia para luchar contra la deforestación, la erosión del suelo y la falta de agua. En su opinión, estas medidas no son simplemente gestos bonitos, sino que son la piedra angular de los esfuerzos para lograr o mantener la paz mundial.

La ciudad bosque: ¿es el futuro del cinturón verde vertical?

Debate sobre el futuro urbano

El debate sobre el cinturón verde en Londres es fascinante ya que plantea muchos problemas a los que se enfrentan las ciudades y sus habitantes. Es un diálogo necesario que garantiza que todos escuchan y debaten las ideas y las opiniones. Mientras tanto, en muchas otras ciudades, los cinturones verdes urbanos siguen siendo elementos muy apreciados de una alta calidad de vida urbana.