Urbanization

La planificación urbana a vista de pájaro: una visión general con fotografía aérea

¿Por qué algunas ciudades están diseñadas como un damero mientras que otras parecen redes enmarañadas y caóticas? Los planificadores urbanos han estado intentando encontrar el trazado ideal de las ciudades desde que los seres humanos comenzaron a agruparse para vivir juntos.

El siguiente artículo destaca algunos de los hitos principales del urbanismo y varias de la formas más comunes en que las ciudades se han ido desarrollando a lo largo de los años, todo ello a través de fotografías aéreas.

Urbanization
Nuestras ciudades, nuestro futuro - La urbanización, una tendencia que no da síntomas de agotamiento, cambiará de forma significativa la forma en que vivimos, trabajamos e interaccionamos en nuestras comunidades.
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Creado el 05.04.2018

El viejo arte del urbanismo

La historia del urbanismo se remonta a las civilizaciones mesopotámica, minoica, egipcia y del valle del Indo en el tercer milenio a. C., en las que las estructuras y las calles se organizaban en ángulo recto, utilizando a menudo el formato de cuadrícula.

En el otro extremo del mundo, la antigua capital del Imperio azteca, Tenochtitlán, también tenía una planificación detallada. El aislamiento de esta cultura de Centroamérica del resto del mundo implica que, como seres humanos, manifestamos una inclinación innata por los asentamientos bien organizados, ya sea en aras de la eficiencia, la grandeza, la defensa o la salud pública. Sin embargo, nuestras necesidades y tecnología han evolucionado con los años, y también lo han hecho las ciudades.

Tenochtitlán (México): Las ciudades se han planificado desde hace siglos

Ciudades bien defendidas

Las ciudades fortificadas eran muy comunes en la Europa medieval, pero se pueden encontrar en todo el mundo. Este tipo de ciudad está construida alrededor de un núcleo, por ejemplo una fortaleza, que suele estar localizado en un lugar elevado o en un sitio protegido de forma natural. El resto de la ciudad se extiende hacia afuera a partir de este punto adaptándose a la geografía local, mientras que el centro de la ciudad generalmente está rodeado de una muralla como defensa. Al igual que las ciudades modernas, las ciudades amuralladas varían mucho dependiendo de su ubicación.

Existen varias ciudades de este tipo desde Europa hasta Asia que se han conservado hasta nuestros tiempos. Algunas como Carcasona (Francia), Erice (Italia) o la perfectamente conservada Ciudad Antigua de Pingyao (China) permiten a los visitantes modernos vislumbrar una época en la que las ciudades, y no los gobiernos del país, eran las que se encargaban de garantizar la sociedad.

Carcasona (Francia): Hoy en día, las ciudades amuralladas atraen a los visitantes en lugar de disuadirlos

Ampliación más allá de los viejos límites

Cuando las invasiones todavía representaban una amenaza, los nuevos asentamientos fuera de las murallas de las ciudades también se amurallaban y se integraban en las defensas de la ciudad más grande. Pero, poco a poco, las sociedades se hicieron más seguras y creció la confianza en los gobiernos de los países. Las ciudades comenzaron a expandirse sin preocuparse tanto por su defensa, y las murallas desaparecieron para dejar espacio a los edificios. Las ciudades que se establecieron en este tiempo a menudo se desarrollaban con muy poca planificación.

A pesar del paso de los siglos, aún se conservan restos de las antiguas murallas en muchas ciudades históricas. En otras ciudades en las que se derribaron las murallas, todavía se puede saber dónde estaban las antiguas fortificaciones por la distribución de las carreteras o los parques de la ciudad. Las murallas de defensa de Fráncfort (Alemania), por ejemplo, se demolieron a principios del siglo XIX y se sustituyeron por parques cuya forma defensiva se puede reconocer fácilmente en un mapa actual.

La mayoría de las metrópolis modernas fueron en sus inicios pequeños asentamientos, como el pueblo pesquero de Edo que luego se convertiría en Tokio (Japón). Casi todas las ciudades se expandieron a lo largo del tiempo creciendo de forma tanto orgánica como planificada, lo que hace que presenten un interesante equilibrio de orden y desorden que les confiere su aspecto actual.

Seou (Corea del Sur): Ni siquiera las murallas pueden detener la expansión urbana

Lo viejo da paso a lo nuevo

A partir del Renacimiento, la clase dirigente europea impuso la idea de que las ciudades debían diseñarse para hacer gala de su magnificencia. Las obras normalmente eran encargos de reyes o emperadores que querían que su ciudad fuera más “imponente”. Naturalmente, tales proyectos significaron la desaparición de muchas zonas históricas.

Este tipo de desarrollo se produjo principalmente en las ciudades imperiales, en las que se demolieron barrios históricos para construir amplios bulevares  bordeados por edificios señoriales. Uno de los ejemplos más destacados es la reconstrucción de París emprendida por Georges-Eugène Haussmann bajo el mandato de Napoleón III.

Con el objetivo de embellecer la ciudad, pero también descongestionarla y hacerla más salubre, Haussmann procedió a abrir anchos bulevares en barrios históricos, sacrificando incluso la casa en la que nació. Sin embargo, todavía se conservan algunas de las caóticas calles en varios lugares como Le Marais o Montmartre.

París (Francia): Los amplios bulevares del nuevo París de Haussmann

Reacciones planificadas a la industrialización

A medida que la industrialización empezó a apoderarse del mundo occidental, las ciudades se fueron poblando y contaminando cada vez más con la construcción de nuevas fábricas y hogares sin apenas intervención del gobierno. Los planificadores urbanos comenzaron a crear nuevas visiones, a menudo utópicas, que contribuyeran a hacer la vida en la ciudad más saludable.

Una de estas visiones fue la llamada ciudad lineal diseñada por Arturo Soria y Mata. Su idea era crear una línea central de ferrocarril, a ambos lados de la cual se pudieran establecer diferentes funciones industriales. Los trabajadores podrían vivir cerca de su lugar de trabajo a lo largo de esta línea, que estaría orientada de forma que los vientos dominantes llegaran primero a la zona residencial y después a la zona industrial, mejorando así la salud pública. El proyecto culminó en el barrio de Ciudad Lineal de Madrid, que sigue existiendo hoy en día. Pero también pueden encontrarse ciudades lineales que se adaptan a la topografía local, extendiéndose a lo largo de ríos, costas o valles de montaña.

Madrid (España): La primera ciudad lineal

Ciudades y coches

La aparición de los automóviles tuvo un gran impacto en el trabajo de los planificadores urbanos. Los coches permitían a los ciudadanos medios viajar largas distancias, pero también implicaban nuevos desafíos.

La gente ya no podía reunirse o congregarse en las calles, ya que los vehículos suponían una amenaza por su velocidad. Por otra parte, trajeron consigo una nueva forma de contaminación y necesitaban su propio espacio. Las carreteras atravesaron las ciudades, las personas que se desplazaban para acudir a su trabajo aumentaron la población diurna y los urbanistas tuvieron que buscar soluciones de aparcamiento discretas.

Aunque el plano en cuadrícula se remonta a la antigüedad (Alejandría es un buen ejemplo), es el modelo de trazado más típico de las metrópolis modernas, cuyas calles y manzanas se asemejan a un damero vistas desde arriba. Las manzanas o cuadras se asocian frecuentemente con ciudades norteamericanas como Nueva York o Chicago, pero lo cierto se que se pueden encontrar en todo el mundo, desde Barcelona (España) hasta Campo Grande (Brasil) y Johannesburgo (Sudáfrica).

Nueva York (Nueva York): La “cuadrícula”, un rasgo definitorio de numerosas ciudades del mundo

Planificación visionaria o utópica

Si bien la mayoría de las ciudades se benefician de una combinación de desarrollo urbanístico planificado y no planificado, algunas fueron diseñadas desde cero siguiendo un planteamiento de arriba a abajo. Estos proyectos visionarios se proyectan en un terreno sin urbanizar y se basan normalmente en el deseo de un individuo de crear el entorno urbano perfecto. En la mayoría de los casos, sin embargo, la población crece más allá de la capacidad prevista en un principio y, pesa a las buenas intenciones del urbanista, la ciudad comienza a expandirse y desarrollarse de forma más natural.

En la década de 1950, Oscar Niemeyer diseñó una capital completamente nueva para Brasil: Brasilia. A diferencia de Río de Janeiro, la idea era evitar la arquitectura clásica y barroca de la época colonial y evitar los suburbios. Su característica más singular es que, desde el aire, el trazado de las calles tiene la forma de un gigantesco avión. Los críticos alegan que la ciudad no está pensada para los peatones debido su estricto sistema de zonificación en lugar de áreas de uso mixto, lo que no fue óbice para que fuera declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

Una iteración moderna de esta planificación “de arriba a abajo” se puede encontrar en proyectos de nuevas ciudades inteligentes como Songdo  (Corea del Sur). En este tipo de proyectos, resulta difícil predecir cuáles serán las necesidades de la ciudad en el futuro o si habrá suficientes personas que decidan vivir allí. No obstante, hay esperanza si consideramos el ejemplo del municipio planificado de Nueva Bombay en la India. Construido en los años 70, su población supera actualmente los 1,5 millones de habitantes.

Brasilia (Brasil), planificada desde cero

El futuro: ¿mayor densidad, edificios más altos y menos coches?

Las ciudades están ganando en densidad. Cada vez vemos más edificios altos de uso mixto que combinan espacios residenciales, comerciales, oficinas y hoteles. Los edificios sostenibles y las ciudades inteligentes  ya no son una rareza. También existe una tendencia a un menor número de vehículos, más zonas peatonales y una mayor apuesta por estrategias de transporte público y multimodal.

El impacto sobre la planificación urbanística aún está por verse, pero lo que sí se ha comprobado es que la mezcla de crecimiento planificado y desarrollo natural parece haber funcionado en muchas grandes metrópolis.

Lo que sí sabemos con certeza es que la vida urbana es la forma más sostenible si nos fijamos en los datos de consumo per cápita de las ciudades en comparación con los entornos suburbanos o rurales. Además, vivir en la ciudad ofrece más diversión y oportunidades de interacción social. Y las ciudades deben compensar a sus habitantes proporcionando viviendas a precios razonables, una buena movilidad pública, distancias accesibles a pie y muchos parques y zonas verdes.

Hong Kong (China): ¿Cómo cree que serán las ciudades del futuro?