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Profesor y director: dos mundos distintos que colaboran para acelerar la innovación

En el pasado, las universidades y las empresas tenían claramente delimitados sus campos de actuación y apenas colaboraban. Se asumía que los dos sectores, el académico y el industrial, eran reinos separados. Sin embargo, tanto las universidades como las empresas privadas desarrollan actividades de I+D tecnológico de alto nivel. Siempre ha habido motivos diferentes para explicar este comportamiento. Dos factores están acercando estos dos mundos: las universidades cada vez se están volviendo más emprendedoras, y las empresas ahora buscan la experiencia de los investigadores universitarios. URBAN HUB invitó al profesor Berend Denkena, Director del Instituto de Ingeniería de Producción y Máquina-Herramienta (IFW) de la Universidad de Hannover, y al Dr. Benedikt Meier, Head of Global Project Management Office (PMO) en thyssenkrupp Elevator AG y profesor invitado en la Universidad de Hannover, para mantener un coloquio informal sobre cuáles han sido sus experiencias a la hora de unir la industria y la universidad.
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Creado el 18.07.2018

 

 

 

Profesor Berend Denkena, Director del IFW en la Universidad de Hannover

El profesor Denkena, tras finalizar sus estudios de doctorado, comenzó a trabajar en el sector de la industria como aprendiz en thyssenkrupp y durante diez años probó de primera mano la aplicación de las investigaciones y la teoría a la práctica. Volvió al mundo académico totalmente convencido de que la investigación era lo que le apasionaba. Su experiencia en el mundo industrial le marcó y en la actualidad todavía ejerce una gran influencia en su labor como investigador y docente.

 

 

 

Dr. Benedikt Meier, Head de PMO en thyssenkrupp Elevator

El Dr. Meier también pasó directamente al sector industrial después de acabar su doctorado. Con la ayuda de sus contactos personales, se reincorporó al aula como profesor invitado en la Universidad de Hannover. También ejerce como profesor en la Universidad de Northhampton. A caballo entre estos dos mundos, a Meier le encanta estar al tanto de las últimas novedades y participar en intercambios mutuamente beneficiosos con estudiantes y doctorandos.

Cómo cruzar la línea divisoria

“En general, aunque la colaboración ha cambiado en los últimos quince años, en algunos aspectos, no necesariamente ha mejorado”, comenta Denkena. “Cada vez es más difícil contratar a personas de la industria para que trabajen en la universidad. Aunque sabemos que es vital que debe haber facilidades para que el personal pueda pasar de la universidad a la industria y viceversa si queremos propiciar una estrecha colaboración, en estos momentos parece algo cada vez más difícil de conseguir”.

“Esto en parte se debe a que la industria ofrece mejores sueldos, pero también a la dificultad de cumplir los requisitos necesarios para ser docente universitario”. 

“Estoy de acuerdo con eso por mi experiencia en thyssenkrupp Elevator”, afirma el Dr. Meier. “Por un lado, nuestra investigación satisface las necesidades de los clientes pero por otro tiene como fin mantenernos por delante de la competencia mediante la creación de tecnología que no posee la competencia. Por tanto, no queremos publicar nuestros avances demasiado pronto para que nuestros competidores no se aprovechen”.

“Precisamente eso es lo contrario que desean las universidades: publicar sus investigaciones pronto y demostrar que se encuentran a la vanguardia de la investigación”. Meier añade: “Eso por no hablar del caso de un director de planta que también pueda estar enseñando en la universidad y que apenas tiene tiempo para escribir un trabajo de investigación porque esto no es algo que se pueda hacer en el intermedio de una clase”.

Denkena concluye: “Este es un tema que claramente necesita abordarse en el futuro para que la industria y la universidad caminen juntas. De lo contrario, únicamente tendremos profesores que no tienen ninguna experiencia en la industria y que no podrán incorporar esta experiencia en la docencia o ayudar a los estudiantes a aunar teoría y práctica”.

Meier comenta: “Es natural que la industria esté buscando estudiantes y doctorandos que posean justo esta experiencia, o a los que se les haya enseñado cómo fusionar el mundo de la teoría y la práctica. En ese momento estos estudiantes y doctorandos están preparados después de cursar sus estudios para aplicar esa experiencia en su trabajo o seguir en la universidad. Pueden continuar enseñando esta colaboración y la investigación única que surge a raíz de ella”.

“La industria debe encontrar un modo de permitir que los directores de plantas participen en la investigación que tiene lugar a nivel universitario y adquieran sus cualificaciones. No deben pensar que están perdiendo a ‘buenos profesionales’ sino que están fomentando la colaboración de cara al futuro. Este intercambio continuo en ambas direcciones vale su peso en oro”.
Profesor Berend Denkena, Director del IFW, Universidad de Hannover

La colaboración se produce si existe un entorno adecuado

En un plano más positivo, el profesor Denkena señala que obviamente la existencia de unas condiciones excelentes en términos de administración y facilidad para la financiación de la investigación favorece la colaboración entre industria y universidad.

Denkena explica: “Por ejemplo, los fondos para la investigación en Alemania, como los del BMBF, se prestan a proyectos de colaboración de tres años de duración entre una universidad y un socio industrial. Este es un modo excelente de permitir que los socios colaboren y consigan unos resultados que de otra forma sería imposible obtener”.

“Como no podría ser de otra manera, las universidades están estrechamente alineadas con los organismos que financian la investigación”, añade el Dr. Meier. “El camino para lograr financiación a veces es más corto que cuando se hace de la mano de un socio industrial”.

No es de extrañar que la experiencia y la tasa de éxito a la hora de solicitar financiación sea diferente para los socios de la industria y las universidades. Esto es la conclusión a la que llega Denkena desde su experiencia: “La decisión de que un proyecto se considere que merece financiación depende enormemente del factor riesgo. La financiación pública solo apoya un proyecto de la universidad que se considere de mucho riesgo. La industria tiene más posibilidades de obtener financiación para un proyecto que entrañe un bajo nivel de riesgo, para el cual se aportará el 50% de la financiación y el otro 50% restante procederá de fondos públicos para la investigación”.

Para el profesor Denkena, uno de los aspectos más positivos de la colaboración entre universidad e industria es la mayor posibilidad de que se produzca un trasvase de conocimientos y avances desde la universidad hacia la industria. Denkena afirma que “los estudiantes de doctorado, por ejemplo, trabajan con un socio de la industria en un proyecto y crean nuevos resultados, y, posteriormente, después de finalizar sus estudios, pueden aportar a sus puestos de trabajo esos conocimientos así como los nuevos métodos descubiertos durante sus estudios de doctorado”.

Algunos modelos para la colaboración

La colaboración puede llevarse a cabo de diversas formas: a través de directores de la industria que enseñan en la universidad o trabajan en proyectos de investigación concretos durante un período de tiempo, o mediante un modelo que a menudo se conoce como la “incubadora”. Meier explica en qué consiste este último: “La universidad invita al socio de la industria a que establezca una presencia directa en el campus universitario”.

Denkena explica cómo funciona este modelo en el IFW de la Universidad de Hannover. “Somos un centro técnico de producción y el concepto para este campus, que se creó hace 14 años, fue aunar industria y universidad bajo un mismo techo. Aproximadamente un tercio de nuestro espacio está dedicado a las colaboraciones”.

“Por un lado tenemos la posibilidad de que el socio de la industria nos proponga su proyecto, pero, hasta el momento, lo más habitual es que las start-ups y las nuevas empresas se funden aquí. Los estudiantes de doctorado y el investigador tienen la posibilidad de trabajar en nuestras instalaciones durante algunos años y, con ello, la ventaja de disponer de estudiantes con los que trabajar además del apoyo administrativo y de las infraestructuras, y asistencia financiera”.

Colaboración entre la industria y la universidad: historias de éxito

Denkena y Meier continuaron describiendo algunas de las últimas colaboraciones más interesantes que habían arrojado unos resultados muy destacados.

Denkena explica: “En la actualidad estamos trabajando en un gran proyecto con socios de la industria automovilística. Estamos desarrollando un nuevo método de fabricación de transmisiones. Hemos acortado la cadena del proceso en dos pasos. Los resultados han sido increíbles si bien el objetivo era casi digno de un visionario. Ahora este proyecto se ha ampliado para que podamos trasladar el proceso del plano de la investigación a su uso industrial y ver cómo se aplica en la industria automovilística”.

Otro proyecto de colaboración similar entre thyssenkrupp y el Centro Técnico de Producción de la Universidad de Hannover tiene como fin encontrar una mejor manera de probar los inversores de los coches eléctricos durante la fase de producción. Las pruebas realizadas hasta la fecha con un motor eléctrico real tienen sus limitaciones y requieren un mayor esfuerzo. En este proyecto se está investigando cómo crear un simulador de máquina eléctrica que permita más pruebas, como, por ejemplo, la simulación de errores. En la primera fase, se creará y probará un motor eléctrico.

“En Alemania, el modo en que se pone en práctica la transferencia de conocimientos sigue siendo demasiado lento. Es un factor clave: el conocimiento en la actualidad se desarrolla cada vez con más rapidez y tenemos que mejorar su velocidad de transferencia para aprovechar al máximo todo su potencial”.
Dr. Benedikt Meier, Head de PMO, thyssenkrupp Elevator

Cooperación y colaboración: algunos aspectos clave que no se han de olvidar

Disponer de un entorno favorable despeja el camino para la colaboración gracias a que propicia el marco financiero y administrativo necesario, pero es importante tener en cuenta algunos aspectos clave antes de embarcarse en un proyecto de colaboración en el ámbito de la investigación.

Desde el principio, hay que asegurarse de que todas las partes interesadas están implicadas al máximo. Una vez que se haya confirmado quiénes son los socios, se deben fijar y acordar claramente cuáles son las expectativas en términos de ámbito, presupuesto y plazos, pero también debe permitirse un poco de flexibilidad para afrontar los acontecimientos u obstáculos que puedan surgir en el camino.

Es imprescindible ponerse de acuerdo de antemano en el nivel de transparencia de los resultados provisionales o parciales. Uno de los objetivos últimos de una colaboración es una transferencia de conocimientos exenta de complicaciones.

Los proyectos de investigación que generan resultados prometedores muchas veces son producto de una colaboración que se caracteriza por su apertura a enfoques novedosos y poco convencionales, así como por una voluntad de asumir riesgos.

El siguiente nivel de colaboración

Meier piensa que en general “la voluntad de los directores de la industria de colaborar con socios de la universidad aumentará porque la vía de la colaboración es más corta, requiere menos tareas administrativas y permite encontrar personas con talento”.

Cuando se le pregunta por la forma que tendrá la colaboración entre industria y universidad dentro de diez años, Denkena y Meier coinciden en que las colaboraciones serán vitales para mantenerse a la vanguardia de los imparables avances.

La rapidez con la que se producen los cambios puede verse claramente en el siguiente campo de ejemplo: la ingeniería mecánica. Hace 15 años, la mecánica y la ingeniería eran dos materias que se impartían completamente por separado. Sin embargo, hoy en día, es totalmente impensable tratarlas de ese modo, ya que siguen convergiendo tanto a nivel teórico como práctico. Los sensores y el software que conforman los elementos mecatrónicos han sido claves en la invención del ascensor MULTI.

A medida que la industria y las universidades sean cada vez más conscientes de la necesidad de estar a la vanguardia de la curva del conocimiento, seguirán encontrando nuevas formas de transferir rápidamente el conocimiento e ideando nuevos modos de colaborar.

“La formación continua también desempeñará un papel vital”, afirma Denkena. “Por ejemplo, hemos fundado una academia de producción (http://wgp.de) y estamos elaborando cursos y soluciones para la industria que cuentan con un formato que permite transferir rápidamente los conocimientos derivados de la investigación y llevarlos a la práctica”.

“De igual modo, la vinculación existente entre los proyectos de investigación y las plataformas de formación electrónica facilita y agiliza la carga de los nuevos conocimientos, lo cual aporta un valor estratégico tanto para la universidad como para la industria”.

Denkena puntualiza que “en períodos de bonanza económica, en ocasiones la investigación puede tener un papel secundario, que ni las universidades ni la industria se pueden permitir. En este caso deben combinar sin descanso sus recursos para paliar las carencias que surgen con tanta rapidez en esta era llena de tecnología que evoluciona de manera trepidante”.

Image Credits

Computer Students, photo by Alex Kotliarskyi, taken from unsplash.com

Students in Auditorium, photo by Mikael Kristenson, taken from unsplash.com 

PZH Hannover 1, photo by Gerd Fahrenhorst, taken from commons.wikimedia.org, some rights reserved

PZH Hannover 2, photo by Gerd Fahrenhorst, taken from commons.wikimedia.org, some rights reserved