Sustainability

Universidades y empresas se unen para crear colaboraciones que nos beneficien a todos

Tanto las universidades como las empresas privadas llevan a cabo actividades de I+D en tecnología de alto nivel. Sin embargo, tradicionalmente sus razones para hacerlo han sido diferentes. Las universidades se dedican principalmente a la investigación para descubrir nuevos conocimientos, mientras que el objetivo final de una empresa es generar beneficios. Dos factores las están acercando: las universidades se han vuelto más emprendedoras en su perspectiva, y las empresas ahora valoran más la experiencia de los investigadores académicos y lo que puede aportar a su éxito comercial. Además, hoy en día, la colaboración es esencial para que los nuevos hallazgos de investigación lleguen correctamente a los mercados competitivos.
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Creado el 13.06.2018

“Nunca se encontrarán los dos”

Aunque la historia de la asociación universidad-empresa se remonta a más de cien años atrás, sigue existiendo la percepción de que los diferentes valores fundamentales impiden una cooperación que pueda beneficiar mutuamente a ambas partes. En resumen, un investigador quiere compartir hallazgos con el público y una empresa quiere compartir productos comercializables con los consumidores.

Sin embargo, un análisis más detenido de la comparación revela más semejanzas que diferencias. Si bien las universidades se centran en la educación y los nuevos conocimientos, cada vez más las empresas proporcionan el puente para ayudar a transformar los nuevos avances en elementos que la gente pueda utilizar. Una vez fuera de la burbuja académica, los nuevos descubrimientos y las tecnologías innovadoras florecen.

La clave para fomentar una cooperación exitosa entre la universidad y la empresa radica en el respeto mutuo por el área de especialización de cada parte. También es importante llegar desde el principio a un entendimiento sobre los parámetros y los objetivos de la investigación llevada a cabo en el ámbito académico y de cómo se compartirán y utilizarán los resultados en el ámbito corporativo.

A cuatro manos mejor que a dos

Tras el deseo de construir colaboraciones sanas universidad-empresa se encuentra el hecho de que existen innumerables retos a los que se debe hacer frente en el mundo moderno, ya sea en medicina, nuevas tecnologías o ciencia. En pocas palabras, es hora de agrupar recursos.

En el pasado, las universidades solicitaban donaciones a empresas o becas patrocinadas por el sector privado de forma poco sistemática: investigador a investigador, proyecto a proyecto. O las empresas contrataban trabajos de investigación para que les ayudaran, por ejemplo, con concesiones de patentes. Este modelo representaba un riesgo mínimo para ambas partes, pero su alcance era bastante limitado.

Hoy en día, la creciente competencia por el conocimiento exige que los dos sectores aumenten su colaboración. El modelo de investigación por encargo basado en transacciones debe evolucionar hacia una asociación a largo plazo, y ya estamos viendo nuevos modelos de alianzas.

Modelos de alianzas

Hoy en día, la investigación académica tiende hacia un enfoque interdisciplinario. Mediante la creación de instalaciones en torno a un área concreta de investigación y compartidas entre departamentos y disciplinas, la universidad tiene más éxito en atraer socios potenciales en el sector privado interesados en la investigación colaborativa muy especializada a largo plazo. 

Otro modelo, la incubadora de empresas, es un concepto reciente en el panorama de la colaboración universidad-empresa. Esta residencia en el campus de una empresa permite a los socios de la industria desempeñar un papel activo en la investigación universitaria y también da a los estudiantes acceso al mundo profesional, ayudándoles a prepararse para el siguiente paso después de sus estudios.

Este modelo, también llamado acelerador, con frecuencia proporciona una plataforma de lanzamiento para empresas de nueva creación o escindidas de empresas mayores. La nueva empresa, nacida en el ámbito universitario, mantiene su vinculación con el mundo académico, creando una nueva capa de cooperación que crece y se desarrolla.

Empezar con buen pie

Cada vez más, las alianzas estratégicas a largo plazo en un campo de estudio específico están pasando a ser lo habitual. No obstante, ¿cómo se puede crear una alianza que dure? Encontrar a las personas adecuadas siempre es un buen comienzo. Ambas partes necesitan fomentar líderes capaces de salvar la distancia y tender puentes entre los mundos corporativo y universitario.

Las empresas buscarán un “Empresario en residencia” (EIR, por sus siglas en inglés), una persona de referencia en un campo de investigación, con una gran experiencia y una trayectoria exitosa en la generación de resultados comercializables. Las universidades buscarán socios que entiendan que sus resultados no siempre tienen que ver con los beneficios y que son los que más repercuten en sus resultados.

El Departamento de Ingeniería de la Universidad de Northampton del Reino Unido, por ejemplo, colabora con thyssenkrupp Elevator para investigar el modelado, las vibraciones y los flujos de aire. A menudo, se invita a los directores de departamento y a los jefes de proyecto a dar charlas sobre aplicaciones prácticas o transferir teorías y nuevos descubrimientos a un entorno industrial. Una cooperación similar existe en EE. UU. con Georgia Tech. 

Por qué la colaboración es el futuro

La colaboración, especialmente entre universidades y empresas, cobrará cada vez mayor importancia en el futuro. Factores como la disminución de los recursos financieros, la competencia de las economías emergentes y el aumento de la complejidad de los desarrollos tecnológicos hacen que el panorama sea demasiado volátil para actuar en solitario.

Las empresas que no tiendan puentes con el sector universitario perderán el acceso a una investigación innovadora y a nuevos descubrimientos comercializables. Además, perderán el contacto con los estudiantes, que potencialmente se convertirán en jóvenes profesionales y aportarán una gran cantidad de nuevos conocimientos a su empresa.

El mundo universitario ve ahora los beneficios de mirar más allá de lo teórico y asumir un papel activo en la supervisión de la transferencia de nuevos conocimientos a aplicaciones prácticas. Por lo tanto, en lugar de salvaguardar la investigación, se está convirtiendo en tutor de las colaboraciones con las empresas que utilizan su experiencia en el mercado para llevar al público nuevos descubrimientos en aplicaciones prácticas.

Image Credits:

Tech Tower closeup, photo by Brooke Novak, taken from flickr.com

University of Otago, photo by Ulrich Lange, taken by Wikimedia Commons