Energy Efficiency

Cuidar los microclimas urbanos con un mejor diseño y una mayor eficiencia energética

Los jardineros y agricultores llevan años usando intencionadamente los microclimas para plantar especies o variedades allí donde, de otro modo, no podrían crecer. Entretanto, las ciudades han creado sin querer microclimas, como las islas de calor urbanas (ICU), que causan problemas y generan costes adicionales. Pero ahora, las lecciones de generaciones de horticultores se están aplicando beneficiosamente en la ciudad. Planificadores y arquitectos se están centrando en un diseño urbano climatológicamente responsable para contrarrestar o eliminar microclimas indeseables y fomentar condiciones que aporten un ambiente más sano.
Energy Efficiency
Conservar la energía y eliminar los residuos - La eficiencia energética combina la educación de las personas con respecto al consumo con la construcción de edificios nuevos, mejorados y ecológicos que reduce la huella medioambiental de los centros urbanos.
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Creado el 04.01.2019

¿Qué pasa con el clima?

Un microclima se define como cualquier área en la que el clima difiere del entorno. Los microclimas se dan de forma natural y cubren áreas muy pequeñas, pero también muy amplias. Por ejemplo, una ciudad crea sus propios patrones climáticos, y cuanto mayor sea el área urbana, más significativos serán estos.

Un gran microclima urbano no solo afecta las temperaturas, sino también las precipitaciones, las nevadas, la presión atmosférica y el viento. Esto significa que puede aumentar la frecuencia de la niebla, la intensidad de las tormentas, la concentración de la polución y el tiempo que el aire viciado permanece en la ciudad.

Smog Shanghai

Microclimas urbanos inintencionados

En la creación de microclimas urbanos perniciosos intervienen diversos factores. El calor de origen humano es uno de los principales y este es generado por elementos como la combustión interna de los motores de coches que emplean combustibles fósiles. Los coches añaden, además, agentes contaminantes y humedad al aire. Todo el espacio asfaltado requerido por los coches retiene calor y empeora la situación.

La construcción y el diseño deficitario de los edificios también influyen, especialmente mediante un consumo de energía despilfarrador, materiales de aislamiento de mala calidad y la gestión ineficiente de los edificios. Asimismo, una planificación de cortas miras de la altura y disposición de los edificios puede crear sofocantes cañones de calor urbano.

Sintiendo el calor en todo el mundo

Los microclimas urbanos indeseables son un fenómeno global. En Atlanta, el número de tempestades aumenta en paralelo al incremento del tráfico en carretera. En los años 50, la niebla habitual en Londres se volvió más densa y contaminada debido a un incremento en el tráfico de coches y en las emisiones por la combustión de carbón.

El microclima en el que piensa la mayoría de la gente es la isla de calor urbana (ICU). En Melbourne, la temperatura es 1,13 °C superior que la de las áreas colindantes menos urbanizadas. Y la temperatura media en Tokio ha aumentado 3 °C a lo largo del siglo pasado, mientras que en el país solo ha subido 1 °C. Estas temperaturas superiores tienen un efecto expansivo en los movimientos de aire.

Además son caras: la ICU de Los Ángeles genera costes energéticos adicionales de 100 millones de dólares anuales.

Asumiendo responsabilidad por el clima

Arquitectos, constructores y planificadores están transformando activamente su papel en la creación de microclimas urbanos. Una forma es simplemente reducir efectos perjudiciales inintencionados. Un mejor aislamiento y gestión de edificios pueden reducir la fuga de calor del edificio, mientras que las técnicas de calefacción y ventilación pasivas pueden reducir la cantidad de calor generada por los edificios.

Una mayor eficiencia energética conlleva también un beneficio evidente. Los sensores digitales conectados al IoT supervisan más efectivamente las necesidades energéticas con efectos inmediatos. Las tecnologías neto cero reducen la carga de energía y las tecnologías neto positivo, como los ascensores thyssenkrupp del One World Trade Center de Nueva York, producen más energía de la que usan, mediante accionamientos regenerativos.

 

De predecir a determinar el tiempo

La otra manera de ver un microclima urbano es como algo útil. Las sombras de los edificios altos o pasos elevados ofrecen refrescantes sombras en las ciudades de zonas cálidas, e incluso las islas de calor urbano podrían ofrecen beneficios en climas extremadamente fríos.

Una gran parte de las ideas creativas atañen a la creación proactiva de microclimas que sean agradables, útiles y sostenibles. Árboles, parques y cinturones verdes ayudan a enfriar las ciudades, además de aportar otros beneficios a los habitantes. Los jardines en los tejados y las paredes ajardinadas son atractivos y aíslan los edificios a la vez que limpian el aire.

Por lo general, los constructores y planificadores combinan ahora tecnologías sostenibles y eficientes energéticamente con un agudizado sentido de cómo cada edificio afecta a su entorno. Este enfoque holístico, pero a medida, refleja la creciente concienciación de que no existe nunca una solución estándar al reto de hacer que las ciudades sean el mejor lugar para vivir.

Taking responsibility for the weather

Architects, builders, and planners are now actively reshaping their role in the creation of urban microclimates. One way is to simply reduce unintended harmful effects. Better insulation and building management can reduce the leakage of a building’s heat while passive heating and cooling techniques can reduce the amount of heat generated by buildings.

Greater energy efficiency has an obvious benefit as well. IoT-linked digital sensors more effectively monitor energy needs with immediate effect. Net-zero technologies reduce the energy load, and net-positive technologies like the thyssenkrupp elevators at One World Trade Center in New York actually produce more energy than they use through regenerative drives.

 

From weatherman to weather maker

The other way to think about an urban microclimate is as something that is useful. The shadows of tall buildings or skybridges offer welcome shade and cooling for cities in very hot places, and even urban heat islands might provide a benefit in extremely cold climates.

A lot of creative thinking concerns proactively shaping microclimates that are pleasant, helpful, and sustainable. Trees, parks, and greenbelts help cool cities, as well as providing other benefits to residents. Rooftop gardens and planted walls are attractive, and insulate buildings while cleaning the air.

Generally speaking, builders and planners are now combining energy efficient and sustainable technologies with a heightened sense of how each building affects its surroundings. This holistic, yet tailored approach reflects the growing awareness that there is never a standard solution to the challenge of making cities the best places to live.

Image Credits:

Smog Shanghai, photo by Holger Link, taken from unsplash.com

Lightning, photo by Ian Froome, taken from unsplash.com

Fire, photo by Michael Held, taken from unsplash.com

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Smog Shanghai, photo by Holger Link, taken from unsplash.com

Lightning, photo by Ian Froome, taken from unsplash.com

Fire, photo by Michael Held, taken from unsplash.com