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¿Están convirtiéndose los aeropuertos en las ciudades del futuro? Conozca la aerotrópolis.

Viajar es emocionante y los aeropuertos han evolucionado con el tiempo para convertirse en algo más que simples pistas, mostradores de facturación y puertas de embarque. Antes solían construirse fuera de las ciudades, lo más lejos posible del centro urbano. Ahora actúan como microcosmos e incluso incitan al desarrollo urbano a su alrededor.

La ciudad aeroportuaria es, en parte, una respuesta a la ingente cantidad de viajeros y al cada vez mayor tiempo que pasan en las terminales. Ofrece nuevos servicios y establecimientos como tiendas, hoteles y locales de ocio. También se dirige a las numerosas empresas internacionales o relacionadas con el transporte que se instalan en las proximidades. Estos centros son potencias económicas que generan empleos, ingresos e infraestructuras.

Algunos desarrolladores y economistas afirman que los aeropuertos son uno de los desarrollos más potentes en la vida urbana moderna. Forman un nuevo núcleo de comercio que antes sólo existía en núcleos y centros urbanos, y que prestan servicio a una población global en constante desplazamiento. URBAN HUB analiza de cerca la ciudad aeroportuaria.

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Inteligentes por dentro y por fuera - De muchas maneras, el concepto de ciudad inteligente es simplemente una buena planificación urbana que incorpora los avances en tecnología digital y los nuevos pensamientos a los antiguos conceptos urbanos de relaciones, comunidad, sostenibilidad medioambiental, democracia participativa, buen gobierno y transparencia.
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Creado el 24.01.2018

El aeropuerto como motor del desarrollo urbano

En el pasado, las ciudades emergían alrededor de los puertos o los centros ferroviarios. La economía se impulsaba inicialmente por medios de transporte como el marítimo y, posteriormente, se expandió al incluir otras industrias. Una vez que se instauró el transporte aéreo de pasajeros, los aeropuertos se construían lejos de la ciudad, donde los terrenos eran asequibles y donde no se generaría contaminación acústica ni atmosférica para los residentes. Aun así, se encontraban aislados de los centros urbanos.

No obstante, a medida que el transporte aéreo resultó más económico y prosperó, los aeropuertos comenzaron a convertirse en lugares atractivos para almacenes y fabricantes, y comenzó a surgir una industria a su alrededor. Memphis (Tennessee, EE. UU.) es un excelente ejemplo de economía y ciudad que se desarrolla orgánicamente alrededor de un aeropuerto.

Lo que comenzó como un núcleo para el comercio de madera y algodón se expandió hasta convertirse en uno de los aeropuertos más activos del mundo en transporte de mercancías y en una base internacional para FedEx. Ahora, las empresas que dependen del transporte, que ofrecen desde suministros médicos hasta la reparación de teléfonos móviles, se extienden por un radio de 32 km de empresas corporativas e industriales alrededor del aeropuerto de Memphis, lo que lleva al núcleo a autodenominarse la “Aerotrópolis de América”.

John Kasarda y la aerotrópolis

En su libro “Aerotropolis: The Way We’ll Live Next”, John Kasarda explica cómo la aerotrópolis es similar a las ciudades tradicionales, pero con una diferencia clave: el núcleo urbano es el aeropuerto. En la actualidad, la velocidad, accesibilidad y movilidad son la nueva moneda, y el aeropuerto proporciona la forma más directa de acceder a un flujo global de comercio, lo que lo convierte en el cimiento perfecto de una nueva urbe.

Kasarda visualiza la aerotrópolis con el aeropuerto en el centro y las zonas económicas de uso mixto extendiéndose de forma radial hacia fuera, atravesadas por aeropistas (enlaces de las autopistas). Los residentes podrían acceder fácilmente a todo, desde centros médicos y de bienestar hasta viviendas y oficinas, sin necesidad de salir de la urbe nunca, a menos que volasen a la siguiente ciudad-aeropuerto.

Queda por ver si la aerotrópolis ideal de Kasarda se materializará alguna vez. Los críticos ven un espacio en el que las interacciones están demasiado controladas y son muy asépticas, pero se están creando numerosas versiones de ciudades aeroportuarias y de diferente tamaño en todo el mundo.

Songdo es la contribución de Seúl a la aerotrópolis de Incheon.

Incorporación de la ciudad al aeropuerto

Tras comprobar el potencial de un aeropuerto para actuar como el motor económico de un nuevo centro urbano, hay un gran número de ciudades que no esperan a la expansión orgánica. Un ejemplo de ciudad que se está construyendo de cero cerca de un aeropuerto es Songdo (Corea del Sur): un desarrollo inteligente de uso mixto destinado a servir en simbiosis al aeropuerto de Incheon.

Otro buen ejemplo de ciudad-aeropuerto es el Nuevo Aeropuerto de Estambul (2018), que será el más grande del mundo y creará hasta 225 000 puestos de trabajo. Además de las seis pistas y los 1,5 millones de m2 de espacio interior, existirá una ciudad adyacente con más de 7 km2 de viviendas, oficinas y hoteles perfectamente situada para aprovechar el comercio global entrante y saliente.

Este megaproyecto de transporte forma parte de un esquema aún mayor que incluye un canal, un puente, puertos náuticos, palacios de congresos y plantas de tratamiento de agua y de gestión de residuos. Un tren de alta velocidad permitirá a los viajeros realizar un breve desplazamiento para visitar la antigua Estambul y que los lugareños visiten su nueva ciudad-aeropuerto.

¡No pasemos por alto Dubái!. Dubái construyó una Ciudad de festival a tan sólo 1,6 km del aeropuerto con alojamiento para 100 000 residentes, escuelas, centros comerciales y un puerto deportivo. El nuevo centro urbano atrae un flujo de comercio a través del ya famoso Aeropuerto Internacional de Dubái.

 

Instaurando la ciudad en el aeropuerto

Una ciudad justo a las puertas del aeropuerto parece algo muy práctico. Algunas personas incluso pueden viajar por todo el mundo y plantearse por qué salir del aeropuerto. El aeropuerto como ciudad autónoma ya no es una idea descabellada, ya que imitan cada vez más las ofertas del centro urbano típico.

El Aeropuerto Internacional de Dubái es un ejemplo perfecto. Alberga hoteles, un parque, un museo, su propia línea de tren ligero, una serie de servicios desde médicos y económicos a servicios de inmigración, más una calle dedicada a la restauración y mucho más.

Muchos de los aeropuertos con mejores clasificaciones son miniciudades. El Aeropuerto Internacional Changi de Singapur es más que un importante centro de transporte. Elogiado por sus lujosos comercios y alojamientos, opciones de ocio e instalaciones deportivas, y el bosque tropical interior, también presta servicio a los viajeros con una clínica médica, farmacia y centro de negocios.

Cada vez más, como sugieren las construcciones en lugares como Songdo, Memphis y Estambul, a las empresas les gusta estar más cerca de los principales núcleos aéreos, pero algunas incluso se están trasladando a los aeropuertos:

  • En los terrenos del Aeropuerto Internacional de Fráncfort, el Squaire (un edificio de nueve pisos) combina oficinas para empresas como KPMG con servicios como guarderías, centros de conferencias, lavado de coches y tintorería. Su concepto “NEW WORK CITY” promete conciliar la vida profesional y privada con armonía.
  • Vuele al Aeropuerto de Dallas-Fort Worth y podrá imaginarse fácilmente sin desear salir de la oficina. Cinco terminales dentro de un radio de 8 km albergan cuatro sedes de Global Fortune 500, hoteles, un palacio de congresos y un campo de golf de 36 hoyos. Viva, trabaje y juegue en el aeropuerto.

Gestión de las ciudades aeroportuarias sin turbulencias

Sin embargo, el éxito de estos aeropuertos reside realmente en una infraestructura que imita la de una ciudad: una comprensión de que los servicios básicos, como la facilidad de acceso y la seguridad, siempre deben ser de nivel superior. Al igual que la ciudad, el aeropuerto debe adaptar su infraestructura constantemente e incorporar innovaciones que mejoren los servicios a sus residentes.

Ciertamente, muchos aeropuertos han sabido entender con éxito la transformación del espacio de un lugar de paso a un destino para visitar y pasar el tiempo. La arquitectura moderna y los entornos naturales los hacen cada vez más atractivos y estimulantes, a la vez que permiten desplazarse por las numerosas terminales con mayor facilidad.

Los aeropuertos populares obtienen la mejor nota en lo que respecta a traslado sencillo entre terminales, excelente transporte público y distribución comprensible. Las ciudades con aeropuerto deben adaptar sus soluciones de movilidad a este, desde trenes monorraíl automatizados hasta ascensores de gran tamaño y pasarelas ACCEL rápidas. Estas innovaciones dan a los pasajeros la sensación de caminar por una ciudad futurista y aumentan la eficiencia de los aeropuertos.

Por lo general, el aeropuerto precisa una infraestructura que disminuya la sensación de encontrarse en una cinta transportadora. Al igual que las ciudades han adoptado tecnologías inteligentes para el tráfico vial a fin de evitar atascos, los aeropuertos están utilizando la automatización para acelerar las aburridas colas de procesamiento. Una infraestructura de red moderna para un aeropuerto inteligente también puede ayudar a personalizar una visita con aplicaciones que incluyan planos y sugerencias.