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Ciudades y nieve: lograr el equilibrio adecuado para mantener las calles limpias

A los niños les encanta la nieve, tanto por sus bonitos copos como por su potencial para cancelar las clases de forma inesperada. Pero sus padres y los otros adultos que viven en la ciudad tienen que hacer frente a las consecuencias logísticas de la nieve y su capacidad para paralizar el tráfico.

Los gobiernos municipales afrontan un reto singular. Por un lado, todo el mundo quiere que se retire la nieve de manera rápida y eficiente. Por otro, estar bien preparado cuesta dinero y nadie quiere pagar por una infraestructura para retirar nieve que se usa solo ocasionalmente.

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Inteligentes por dentro y por fuera - De muchas maneras, el concepto de ciudad inteligente es simplemente una buena planificación urbana que incorpora los avances en tecnología digital y los nuevos pensamientos a los antiguos conceptos urbanos de relaciones, comunidad, sostenibilidad medioambiental, democracia participativa, buen gobierno y transparencia.
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Creado el 23.12.2016

¿Cuál debería ser el coste de estar preparado para afrontar este fenómeno meteorológico?

Las ciudades en las que regularmente nieva de forma abundante tienen mucho trabajo por delante, pero al menos siempre están preparadas. El aeropuerto de Helsinki (Finlandia) apenas cierra porque la nieve es algo habitual en el invierno finés. En cambio, hay que compadecerse de los lugares que tratan con la nieve de forma esporádica. En 2016, nevó en el área entre la Meca y Medina por primera vez en 85 años. El resultado fue un caos de tráfico.

La gestión de la nieve es más difícil en lugares donde los inviernos son menos predecibles. Por ejemplo, el coste anual por la nieve y el hielo en Nueva York ha variado de apenas 25 millones de dólares a 130 millones de dólares en los últimos años. Esto se debe en parte al coste de 3000 equipos de retirada de nieve y, en parte, al personal. Las horas extras pueden disparar los costes y también se necesitan trabajadores temporales.

Los usuarios del transporte público de las ciudades donde nieva habitualmente se benefician de pasillos calefactados y escaleras mecánicas en el exterior con elementos calefactados para hacerlas menos resbaladizas, lo que a su vez facilita la retirada de nieve. Pero a veces, ni siquiera basta con estar familiarizado con la nieve. En 2010, la demanda de sal fue tan alta que muchas comunidades del norte de Alemania tuvieron que vivir sin ella. A escala particular se pueden encontrar otras soluciones. En muchas empresas, los empleados pueden teletrabajar cuando se tienen que quedar en casa.

Un reto urbano único: la nieve de la ciudad es más sucia

En la superficie, la nieve urbana puede convertirse en un peligro medioambiental. No es la nieve en sí, sino su retirada lo que puede ocasionar problemas. La sal sigue siendo una solución muy popular en muchos países, pero la eliminación de la sal de la carretera daña las aguas superficiales y subterráneas, así como la composición química del suelo, la fauna y, en última instancia, a los humanos. En 2004, Canadá la declaró una toxina.

La nieve urbana acumulada en las aceras a menudo se llena de basura. En 2015, Boston hizo frente a 1,5 metros de nieve en un mes y casi el doble de esa cantidad durante todo el invierno, 2,8 metros. La ciudad creó 11 “granjas de nieve” como zonas de vertido. Toda esa nieve contenía 80 toneladas de basura, desde envoltorios de caramelo hasta bicicletas.

“Algunas ciudades, incluso en países ricos y desarrollados, todavía gestionan el exceso de nieve vertiéndola a sus vías navegables, junto con toda la basura y los contaminantes. No existe futuro urbano en ello.”

Enfoques interesantes para la gestión de la nieve

¿Qué hacen las ciudades del mundo con su nieve? La solución más habitual es acumularla, transportarla y verterla en algún lugar. Por ejemplo, en Minneapolis (Minnesota, EE. UU.), la nieve se traslada a un gran espacio de propiedad pública. Boston utiliza diversas “granjas de nieve” para recoger su nieve. Y en Chicago, en caso de necesidad, pueden utilizar hasta 500 lugares en toda la ciudad: desde parques públicos hasta aparcamientos.

Algunas ciudades solo piensan en limpiar las calles para el tráfico. Sin embargo, ciudades canadienses como Montreal y Toronto ponen mucho empeño en mantener las calles sin coches aparcados. Después de las tormentas de nieve importantes, las ciudades anuncian prohibiciones de aparcamiento calle por calle y proporcionan aparcamiento cercano gratuito. Este inconveniente temporal mantiene las calles libres de grandes bancos de nieve que ocupen zonas de aparcamiento o de desafortunados coches atrapados bajo la nieve.

Entretanto, en Seúl (Corea del Sur), hay material gratuito para la retirada de nieve repartido en 1250 puntos de toda la ciudad para fomentar la participación. Y en algunas zonas de Japón, sistemas de aspersores de carretera mantienen las carreteras limpias utilizando aguas subterráneas calientes. En los Estados Unidos, la ciudad de Holland (Michigan) encontró una forma de construir las calles de la ciudad de manera que la nieve se derrite mediante la utilización del calor residual.

Encontrar un aparcamiento puede ser difícil en invierno.
Encontrar un aparcamiento puede ser difícil en invierno.

El futuro de la nieve urbana

Un momento. ¿Acaso el calentamiento global no eliminará el problema de la retirada de la nieve en las ciudades? Los expertos afirman que no tan rápido. Sí, la cantidad total de nieve puede decrecer, pero el calentamiento global incrementará el número y la intensidad de las tormentas. En cualquier caso, parece que la retirada de nieve urbana seguirá siendo un reto durante bastante tiempo.