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Ciudades felices: en busca del secreto de la alegría urbana

¿Es su ciudad una ciudad feliz? ¿Sabe qué hace que una ciudad sea feliz? Por suerte, hay muchas encuestas y análisis sobre la composición de la alegría urbana y cómo conseguirla. A muchas personas les sorprenderá saber que el dinero no es el ingrediente principal.

Evidentemente, la prosperidad económica aporta muchas cosas buenas a las ciudades, como nuevos rascacielos, crecimiento de la población, más trabajo, nuevas tiendas y más oportunidades. Pero no es suficiente. Al contrario, una ciudad con elevados niveles de felicidad es a menudo una ciudad que ha invertido en los placeres más sencillos: crear una sensación de comunidad y darle sentido, así como garantizar la libertad de poder desplazarse de manera flexible. Parece que una ciudad feliz es una ciudad que diseña una infraestructura que apoya conceptos elementales de la conexión humana.

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Inteligentes por dentro y por fuera - De muchas maneras, el concepto de ciudad inteligente es simplemente una buena planificación urbana que incorpora los avances en tecnología digital y los nuevos pensamientos a los antiguos conceptos urbanos de relaciones, comunidad, sostenibilidad medioambiental, democracia participativa, buen gobierno y transparencia.
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Creado el 21.02.2017

¿El dinero no compra la felicidad urbana?

Tal vez, pero depende de para qué se utilice. En el siglo XX, muchos centros urbanos prosperaron económicamente. Pero las personas no se sentían mejor, a juzgar por las encuestas y las estadísticas de salud pública. De hecho, muchos análisis recientes indican que las personas que vivían en grandes ciudades solían ser menos felices que las que vivían en otros lugares, a pesar de percibir mayores ingresos.

Echemos un vistazo a Bogotá (Colombia). Como muchas ciudades, durante el transcurso de muchas décadas, fue rediseñada pensando en el coche y los espacios privados. La vibrante vida callejera que unía a los barrios se vio resentida. Si bien es cierto que Bogotá también se ha deteriorado por las drogas y el crimen, principalmente fueron los coches, la congestión y la falta de espacios públicos lo que alejó a la gente de las calles.

Es aquí donde entra en escena el alcalde Enrique Peñalosa Londoño. En vez de poner más dinero para los coches, se embarcó en un ambicioso plan para reconstruir la infraestructura del bienestar a escala humana: una ambiciosa red de carriles bici, nuevos parques y el TransMilenio, el primer sistema de tránsito rápido de Bogotá. Utilizando la experiencia humana como base, rechazó décadas de conocimientos acumulados sobre cómo se debían diseñar las ciudades.

Los elementos de las ciudades felices

Por supuesto, el bienestar urbano depende de un sinfín de factores, entre los que se incluyen los puestos de trabajo, las escuelas, la vivienda e incluso los comercios. Pero el alcalde de Bogotá también entendió que un factor indispensable para crear una “ciudad de la felicidad” es invertir en las interacciones sociales que generan una comunidad, es decir, el capital social. El pilar de esta inversión es la libertad. Paradójicamente, esto atañe tanto al viaje como al destino, con medios agradables para llegar a los lugares y lugares placenteros a los que ir o donde estar, solos o acompañados.

El diseño urbano ecológico hace hincapié en crear ciudades centradas en la gente. Prioriza la generación de espacio disponible para los residentes urbanos, eliminando o reduciendo el tráfico de coches (con calles peatonales, zonas libres de coches, días sin coches, etcétera) y recuperando o recalificando terrenos para el uso público (por ejemplo, parques, instalaciones deportivas y jardines urbanos).

Una movilidad ecológica de escala humana permite que los residentes se muevan con facilidad. Por ejemplo, un estudio sueco puso de manifiesto que las personas cuyos trayectos al trabajo duraban más de 45 minutos eran un 40 % más propensas a divorciarse. Sin embargo, esto no es aplicable a las personas que caminan o van en bicicleta.

Mientras tanto, las nuevas tecnologías permiten incluso incrementar al máximo los propósitos y los usos de espacios urbanos dedicados. Por ejemplo, las estaciones de metro están en el corazón de la vida urbana, proporcionando no solo acceso al transporte, sino aumentando también las compras, la oferta gastronómica y el ocio in situ. Sin embargo, el verdadero potencial de las estaciones de metro reside en conectarlas mejor con los edificios de la superficie y los alrededores. Las innovadoras tecnologías de la movilidad de las personas como MULTI pueden permitir a los viajeros moverse de manera más rápida y ágil de la estación al lugar de trabajo, al gimnasio o al restaurante. Eso es una idea feliz.

Las ciudades felices crean espacios para que las personas se reúnan
Las ciudades felices crean espacios para que las personas se reúnan

¿Quién es feliz ahora?

Existen incontables encuestas urbanas e índices de la felicidad. Seúl (Corea del Sur) lidera el subíndice de las personas de la lista Arcadis, porque sus ciudadanos ven pruebas de que la ciudad se preocupa por ellos. Oslo (Noruega) y Zúrich (Suiza) lideran la lista de Europa en la encuesta Eurobarómetro más reciente. Y el índice de bienestar de Gallup-Healthways pone a Naples, Florida, como la ciudad más feliz de los EE. UU.

Mientras tanto, algunas ciudades realizan encuestas de su propia felicidad urbana. Por ejemplo, en 2013 Santa Monica, California (EE. UU.), ganó un importante premio por sus planes de crear un “Índice de bienestar local”. Y en todos los lugares, los experimentos locales están probando métodos para rediseñar las ciudades con el fin de hacer más felices a sus habitantes. Una buena introducción sobre este tema es el libro que Charles Montgomery publicó en 2013: “Happy City: Transforming Our Lives Through Urban Design”.

La movilidad urbana es un puente esencial para conseguir la felicidad urbana
La movilidad urbana es un puente esencial para conseguir la felicidad urbana

Sea feliz: haga que su ciudad sea inteligente, sostenible y móvil

Las ciudades que permiten y apoyan la conexión social y la movilidad flexible mediante el diseño de sus espacios urbanos crean ciudadanos que son más sanos y están más contentos. Las tecnologías modernas hacen que ahora sea más posible que nunca aprovecharse de las soluciones de la movilidad inteligente, el diseño urbano sostenible, la democracia y un gobierno receptivo para transformar cada ciudad, su ciudad, en una ciudad feliz. Como decimos en URBAN HUB, todo gira en torno a “Personas que moldean ciudades”.

“Estamos viviendo un experimento. Tal vez no podamos arreglar la economía, pero podemos diseñar la ciudad para dar a las personas la dignidad que les haga sentirse ricas. La ciudad puede hacerlas más felices”.

Enrique Peñalosa Londoño, Alcalde de Bogotá (Colombia)

El galardonado periodista Charles Montgomery habla sobre su trabajo, en el punto de encuentro entre el diseño urbano y el análisis de la felicidad.